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Héctor Zagal, mejor conocido como el Dr. Zagal gracias al exitoso programa radiofónico de divulgación “El Banquete del Doctor Zagal”, se ha consolidado como uno de los escritores más versátiles gracias a un estilo narrativo ágil, dinámico y en el que pese a su elegancia, siempre hay espacio para el humor y para entender la lectura como un acto lúdico.
“Gente como uno” (Planeta, 2011) es el título de su nueva novela. Un estudio antropológico esencial para conocer las entrañas de las clases altas que manejan el poder en un país de pobres. Se trata de un excelente retrato novelado en el que Zagal describe inmisericordemente las particularidades y excesos de ese enigmático sector de la sociedad mexicana
Tras su carácter irónico que el mismo ha fabricado para sus radioescuchas y lectores, existe un hombre extremadamente amable, culto y apasionado de la conversación y la divulgación cultural que promueve como profesor, comunicador y novelista. Resonancia Magazine tuvo el placer de conversar con el carismático Doctor Zagal minutos antes de transmitir su popular programa de radio.
Usted se describe a si mismo como un “Clasemediero de aspiraciones pequeño burguesas“. Partiendo de ese concepto; ¿Cómo logró introducirse a las entrañas de la clase alta que describe en “Gente Como Uno”.
Yo crecí en el seno de una típica familia mexicana de clase media. Es decir, una familia que salió adelante gracias a sus estudios y a que vive de su trabajo. En ese sentido, a mi como segunda generación me tocó vivir en condiciones un poco mejores a las de mis padres, tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad, que en aquellos tiempos verdaderamente era el punto de convergencia y ascenso social entre las clases altas y bajas.
Lo que me permitió acercarme a esos círculos de poder fue, en principio, una beca que me permitió cursar la preparatoria y después la carrera en la Universidad Panamericana y el doctorado en España. Creo que el hecho de involucrarme en el círculo de las universidades privadas como profesor me ha permitido conocer un poco las entrañas del sistema plutocrático mexicano.
Bueno, eso hasta ahora, porque yo creo que ya no me lo volverán a permitir después de haber escrito este libro con el que seguramente mucha gente se sentirá aludida.
Dicen que para ser escritor hay que estar a la altura de los personajes y sacrificar una parte muy personal en la construcción de la trama, ¿Qué tanto hay de usted en este libro?
En toda novela hay un rastro autobiográfico, pero yo no diría que me veo reflejado en alguno de mis personajes. Más bien, lo que intenté fue retratar las intrigas del palacio ¿Cómo son esas casas? ¿Qué pasa dentro de ellas? Me ha resultado impresionante la cantidad de coincidencias que tienen los personajes arrogantes que describo con lo que sucede en la vida real.
“Gente Como Uno” se sumerge en un mundo reservado para unos cuantos en donde sólo se valora para ser valorado. ¿Qué opinión le merece ese modelo aspiracional?
En primer lugar me sorprende la atmósfera de irrealidad y el desconocimiento de la historia de México en el que viven estas personas. Yo trabajo como profesor de preparatoria en una universidad privada, y una de mis primeras enseñanzas prácticas es visitar con mis alumnos el centro histórico, sólo que es obligatorio llegar en metro.
Para estos muchachos de entre 17 y 18 años, provenientes de familias adineradas, resulta escandaloso visitar el centro. Muchos de ellos ni siquiera conocen esta parte de la ciudad, de manera que comienzan a tomarse fotos con el celular como si estuvieran en otro país. Es muy impresionante el desconocimiento de la historia de México en esta burbuja social, muchos de ellos van a esquiar a Colorado o de vacaciones a Las Vegas en el estado de Nevada sin sospechar que fueron territorios mexicanos.
Creo que el desconocimiento de la historia es lo que provoca que los diferentes estratos de la sociedad mexicana vivamos en burbujas en la que tal vez, la más impermeable sea la de la clase alta.
¿Es muy triste que esas diferencias sean tan visibles en una ciudad tan poblada como el DF no cree?
Claro, a mi me enfada muchísimo un anuncio que vi hace poco en los puentes de acceso a la zona de Santa Fé que presume: “Un mundo aparte”. Creo que en muchos sentidos Santa Fé simboliza este concepto, se trata de una especie de Castillo con una enorme población flotante que además de pagar un precio muy alto por ir a trabajar hasta allá, es expulsada y segregada de una zona sin transporte público, diseñada exclusivamente para automóviles y que para colmo no cuenta con lugares para estacionarse.
Es muy triste cuando vuelas sobre la ciudad de México y te das cuenta de que las partes verdes corresponden a barrios de la delegación Miguel Hidalgo o Benito Juárez donde vive la gente más adinerada. En cambio, en zonas como Iztapalapa difícilmente puedes ver un árbol o un museo. Esta segregación en cuanto a calidad de vida también es aterrante.
Dadas las diferencias sociales que describe, ¿Cree que aún exista la clase media en México?
En México casi todo mundo tiende a considerarse de clase media. Pero en un país en el que el 50% de la población gana menos de 3 mil pesos al mes y en el que el 10% de la población posee el 80% de la riqueza nacional, esas diferencias eliminan un poco la posibilidad de un punto medio. Cualquiera podría pensar que quienes ganamos más de 3 mil pesos mensuales nos ubicamos dentro de ese 10% de la clase alta. Lo terrible es que casi nunca reparamos que existe un 1% de población adinerada que posee el 20% restante de la riqueza.
Creo que de alguna forma, quienes nos ubicamos en la clase media somos afortunados. Por ejemplo, en este momento estamos chalando en una joya arquitectónica de Legorreta y junto a un mural de Rufino Tamayo al que un sector muy grande de la población simplemente no tiene acceso, (la entrevista se llevó a cabo en el Lobby del Hotel Camino Real de la ciudad de México). Creo que este tipo de cosas nos hacen darnos cuenta lo afortunados que somos y al mismo tiempo, nos da una idea de la enorme distancia que existe respecto a las clases menos afortunadas.
En otras ocasiones ha declarado que todos llevamos dentro un pequeño aristócrata egoista, discriminador y déspota. ¿Cree que esos patrones se reproducen a todos niveles de la sociedad?
Creo que hay un defecto muy mexicano: hacía arriba somos serviles con los rícos y poderosos y hacia abajo, cada quien ejerce su pequeño coto de poder y somos terriblemente déspotas y arrogantes con los pobres. El desprecio que tenemos hacia los trabajos manuales es un ejemplo de esto.
A mi lo que me preocupa es que la clase media, al ser un estrato que aspira a las condiciones de esas clases privilegiadas, tiende a imitar un poco los defectos de la gente que describo en el libro. En ese sentido, a mi me gustaría que mi texto, además de hacerlos reir un rato, fuera una invitación a no reproducir esas conductas nocivas.
Algunos escritores como Heriberto Yépez van más allá y dicen que todos los mexicanos soñamos con ser gringos…
Yo incluso iría más lejos y diría que todos los mexicanos queremos ser gueros. Estamos hablando de un fenómeno natural, todo mundo imita las clases poderosas en el modo de hablar, de vestir y comportarse. El problema es cuando la clase de arriba tiene muchos defectos, como es el caso de la mexicana.
De ninguna manera idealizo, pero creo que las clases altas europeas tienen un sentido del respeto, de la legalidad y de la sobriedad más marcado que las clases altas mexicanas. A mi lo que me aterra es que imitemos estos modelos llenos de defectos y prejuicios de las clases poderosas de nuestro país.
¿Cuál cree usted que debería ser el escenario utópico para acortar las brechas sociales en México?
Yo creo que tiene que haber un estado de bienestar basado en tres grandes pilares: en primer lugar hay que tener un sistema de educación pública, gratuita y de calidad. También es importante contar con un sistema de salud de calidad porque no hay nada que más empobresca que no contar con servicios de seguridad eficientes. En tercer lugar debe haber un sistema de impuestos justos y retributivos, algo que no pasa en México, en donde muchas veces los ricos son quienes menos pagan impuestos.
Junto a estos factores hace falta ofrecer a la población modelos alternativos de vida, lo que tiene que haber es parques, museos, música en la calle y espacios que propicien la integración de la gente. Para difundir la cultura debe haber una masa crítica y una alta cultura sofisticada. Hay un mito que dice que la alta cultura es muy cara, pero definitivamente el país no va a quebrar por abrir nuevos museos o recuperando áreas verdes como el bosque de Aragón, por citar un ejemplo.
Hábleme un poco de su programa radiofónico “El Banquete del Doctor Zagal”. ¿Cómo surgió?
Yo soy profesor de filosofía en posgrado, pero siempre he sido profesor de preparatoria. Me gusta mucho ser profesor de prepa porque los chavos son más maleables (en el buen sentido del término), son más ávidos y los impresionas menos. Alejandro Sada (co-conductor del programa) es mi ex alumno, y como el trabajaba en MVS Radio al tiempo en que publiqué mi libro “La Cena del Bicentenario” me hizo una serie de entrevistas que le gustaron mucho a la gente de la estación, tanto así que me invitaron a hacer el programa.
La idea es tocar temas culturales de modo cordial, a manera de charla. A mi lo que me gustaría es que el programa se pareciera a una de mis clases de prepa. Son clases con pocos alumnos en donde hay un poco de bromas y discusiones pero en las que al final todos vamos aprendiendo. Lo que hemos descubierto en “El Banquete del Doctor Zagal” es que la gente esta ávida de conocimientos, a la gente si le gusta leer, si le gusta ir al teatro y lo único que hay que hacer es ofrecérselo.
Sin embargo, el primer encuentro con los libros a menudo suele ser un choque de trenes para mucha gente. ¿Qué títulos considera que son esenciales para interesarse en la lectura?
Yo pienso en los títulos que leí en secundaria. Leí mucha novela de detectives, leí a Salgari, que escribió los libros en los que están basadas las películas de Los Piratas del Caribe. Creo que la novela de aventura es muy importante en esa etapa de educación primaria.
En la prepa, que es donde más experiencia tengo, me sigue impresionando el éxito que sigue teniendo “Las cuitas del joven Werther”. Gente que nunca había leido, incluso los matones de clase sin ningún interés en la lectura, de pronto se conmueven con este librito corto, escrito ni más ni menos que por Johann Wolfgang Von Goethe.
Creo que “Demian” o “El Lobo Estepario” de Herman Hesse siguen siendo muy importantes para gente de 16 a 18 años, aunque yo en mi clase recomiendo mucho “La Música del Azar” de Paul Auster y un libro chiquitito de Joseph Roth llamado “La Leyenda del Santo Bebedor” que les atrae mucho por este delirio del alcohol, pero que les cambia la dinámica y les despierta el interés por leer un libro excelentemente escrito.
Finalmente, ¿Qué otros temas le interesa explorar en sus futuros libros?
Bueno, hay siempre un Leitmotif en mis novelas que tienen que ver con mi afición por la comida. Además, me gusta mucho hablar de México: criticarlo, amarlo, pelearme con él, reconciliarme. Creo que esos dos temas, que están en mis libros “La cena del Bicentenario” y “Gente como uno” siempre estarán presentes en mis novelas.
Escucha el Banquete del Dr Zagal por MVS 102.5 FM todos los viernes a las 21:00 horas y los sábados a las 17:00 horas en la Ciudad de México. También puedes escuchar en línea o descargar los podcasts de su programa desde el sitio: http://www.noticiasmvs.com
Héctor Zagal, mejor conocido como el Dr. Zagal gracias al exitoso programa radiofónico de divulgación “El Banquete del Doctor Zagal”, se ha consolidado como uno de los escritores más versátiles gracias a un estilo narrativo ágil, dinámico y en el que pese a su elegancia, siempre hay espacio para el humor y para entender la lectura como un acto lúdico.
“Gente como uno” (Planeta, 2011) es el título de su nueva novela. Un estudio antropológico esencial para conocer las entrañas de las clases altas que manejan el poder en un país de pobres. Se trata de un excelente retrato novelado en el que Zagal describe inmisericordemente las particularidades y excesos de ese enigmático sector de la sociedad mexicana
Tras su carácter irónico que el mismo ha fabricado para sus radioescuchas y lectores, existe un hombre extremadamente amable, culto y apasionado de la conversación y la divulgación cultural que promueve como profesor, comunicador y novelista. Resonancia Magazine tuvo el placer de conversar con el carismático Doctor Zagal minutos antes de transmitir su popular programa de radio.
Usted se describe a si mismo como un “Clasemediero de aspiraciones pequeño burguesas“. Partiendo de ese concepto; ¿Cómo logró introducirse a las entrañas de la clase alta que describe en “Gente Como Uno”.
Yo crecí en el seno de una típica familia mexicana de clase media. Es decir, una familia que salió adelante gracias a sus estudios y a que vive de su trabajo. En ese sentido, a mi como segunda generación me tocó vivir en condiciones un poco mejores a las de mis padres, tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad, que en aquellos tiempos verdaderamente era el punto de convergencia y ascenso social entre las clases altas y bajas.
Lo que me permitió acercarme a esos círculos de poder fue, en principio, una beca que me permitió cursar la preparatoria y después la carrera en la Universidad Panamericana y el doctorado en España. Creo que el hecho de involucrarme en el círculo de las universidades privadas como profesor me ha permitido conocer un poco las entrañas del sistema plutocrático mexicano.
Bueno, eso hasta ahora, porque yo creo que ya no me lo volverán a permitir después de haber escrito este libro con el que seguramente mucha gente se sentirá aludida.
Dicen que para ser escritor hay que estar a la altura de los personajes y sacrificar una parte muy personal en la construcción de la trama, ¿Qué tanto hay de usted en este libro?
En toda novela hay un rastro autobiográfico, pero yo no diría que me veo reflejado en alguno de mis personajes. Más bien, lo que intenté fue retratar las intrigas del palacio ¿Cómo son esas casas? ¿Qué pasa dentro de ellas? Me ha resultado impresionante la cantidad de coincidencias que tienen los personajes arrogantes que describo con lo que sucede en la vida real.
“Gente Como Uno” se sumerge en un mundo reservado para unos cuantos en donde sólo se valora para ser valorado. ¿Qué opinión le merece ese modelo aspiracional?
En primer lugar me sorprende la atmósfera de irrealidad y el desconocimiento de la historia de México en el que viven estas personas. Yo trabajo como profesor de preparatoria en una universidad privada, y una de mis primeras enseñanzas prácticas es visitar con mis alumnos el centro histórico, sólo que es obligatorio llegar en metro.
Para estos muchachos de entre 17 y 18 años, provenientes de familias adineradas, resulta escandaloso visitar el centro. Muchos de ellos ni siquiera conocen esta parte de la ciudad, de manera que comienzan a tomarse fotos con el celular como si estuvieran en otro país. Es muy impresionante el desconocimiento de la historia de México en esta burbuja social, muchos de ellos van a esquiar a Colorado o de vacaciones a Las Vegas en el estado de Nevada sin sospechar que fueron territorios mexicanos.
Creo que el desconocimiento de la historia es lo que provoca que los diferentes estratos de la sociedad mexicana vivamos en burbujas en la que tal vez, la más impermeable sea la de la clase alta.
¿Es muy triste que esas diferencias sean tan visibles en una ciudad tan poblada como el DF no cree?
Claro, a mi me enfada muchísimo un anuncio que vi hace poco en los puentes de acceso a la zona de Santa Fé que presume: “Un mundo aparte”. Creo que en muchos sentidos Santa Fé simboliza este concepto, se trata de una especie de Castillo con una enorme población flotante que además de pagar un precio muy alto por ir a trabajar hasta allá, es expulsada y segregada de una zona sin transporte público, diseñada exclusivamente para automóviles y que para colmo no cuenta con lugares para estacionarse.
Es muy triste cuando vuelas sobre la ciudad de México y te das cuenta de que las partes verdes corresponden a barrios de la delegación Miguel Hidalgo o Benito Juárez donde vive la gente más adinerada. En cambio, en zonas como Iztapalapa difícilmente puedes ver un árbol o un museo. Esta segregación en cuanto a calidad de vida también es aterrante.
Dadas las diferencias sociales que describe, ¿Cree que aún exista la clase media en México?
En México casi todo mundo tiende a considerarse de clase media. Pero en un país en el que el 50% de la población gana menos de 3 mil pesos al mes y en el que el 10% de la población posee el 80% de la riqueza nacional, esas diferencias eliminan un poco la posibilidad de un punto medio. Cualquiera podría pensar que quienes ganamos más de 3 mil pesos mensuales nos ubicamos dentro de ese 10% de la clase alta. Lo terrible es que casi nunca reparamos que existe un 1% de población adinerada que posee el 20% restante de la riqueza.
Creo que de alguna forma, quienes nos ubicamos en la clase media somos afortunados. Por ejemplo, en este momento estamos chalando en una joya arquitectónica de Legorreta y junto a un mural de Rufino Tamayo al que un sector muy grande de la población simplemente no tiene acceso, (la entrevista se llevó a cabo en el Lobby del Hotel Camino Real de la ciudad de México). Creo que este tipo de cosas nos hacen darnos cuenta lo afortunados que somos y al mismo tiempo, nos da una idea de la enorme distancia que existe respecto a las clases menos afortunadas.
En otras ocasiones ha declarado que todos llevamos dentro un pequeño aristócrata egoista, discriminador y déspota. ¿Cree que esos patrones se reproducen a todos niveles de la sociedad?
Creo que hay un defecto muy mexicano: hacía arriba somos serviles con los rícos y poderosos y hacia abajo, cada quien ejerce su pequeño coto de poder y somos terriblemente déspotas y arrogantes con los pobres. El desprecio que tenemos hacia los trabajos manuales es un ejemplo de esto.
A mi lo que me preocupa es que la clase media, al ser un estrato que aspira a las condiciones de esas clases privilegiadas, tiende a imitar un poco los defectos de la gente que describo en el libro. En ese sentido, a mi me gustaría que mi texto, además de hacerlos reir un rato, fuera una invitación a no reproducir esas conductas nocivas.
Algunos escritores como Heriberto Yépez van más allá y dicen que todos los mexicanos soñamos con ser gringos…
Yo incluso iría más lejos y diría que todos los mexicanos queremos ser gueros. Estamos hablando de un fenómeno natural, todo mundo imita las clases poderosas en el modo de hablar, de vestir y comportarse. El problema es cuando la clase de arriba tiene muchos defectos, como es el caso de la mexicana.
De ninguna manera idealizo, pero creo que las clases altas europeas tienen un sentido del respeto, de la legalidad y de la sobriedad más marcado que las clases altas mexicanas. A mi lo que me aterra es que imitemos estos modelos llenos de defectos y prejuicios de las clases poderosas de nuestro país.
¿Cuál cree usted que debería ser el escenario utópico para acortar las brechas sociales en México?
Yo creo que tiene que haber un estado de bienestar basado en tres grandes pilares: en primer lugar hay que tener un sistema de educación pública, gratuita y de calidad. También es importante contar con un sistema de salud de calidad porque no hay nada que más empobresca que no contar con servicios de seguridad eficientes. En tercer lugar debe haber un sistema de impuestos justos y retributivos, algo que no pasa en México, en donde muchas veces los ricos son quienes menos pagan impuestos.
Junto a estos factores hace falta ofrecer a la población modelos alternativos de vida, lo que tiene que haber es parques, museos, música en la calle y espacios que propicien la integración de la gente. Para difundir la cultura debe haber una masa crítica y una alta cultura sofisticada. Hay un mito que dice que la alta cultura es muy cara, pero definitivamente el país no va a quebrar por abrir nuevos museos o recuperando áreas verdes como el bosque de Aragón, por citar un ejemplo.
Hábleme un poco de su programa radiofónico “El Banquete del Doctor Zagal”. ¿Cómo surgió?
Yo soy profesor de filosofía en posgrado, pero siempre he sido profesor de preparatoria. Me gusta mucho ser profesor de prepa porque los chavos son más maleables (en el buen sentido del término), son más ávidos y los impresionas menos. Alejandro Sada (co-conductor del programa) es mi ex alumno, y como el trabajaba en MVS Radio al tiempo en que publiqué mi libro “La Cena del Bicentenario” me hizo una serie de entrevistas que le gustaron mucho a la gente de la estación, tanto así que me invitaron a hacer el programa.
La idea es tocar temas culturales de modo cordial, a manera de charla. A mi lo que me gustaría es que el programa se pareciera a una de mis clases de prepa. Son clases con pocos alumnos en donde hay un poco de bromas y discusiones pero en las que al final todos vamos aprendiendo. Lo que hemos descubierto en “El Banquete del Doctor Zagal” es que la gente esta ávida de conocimientos, a la gente si le gusta leer, si le gusta ir al teatro y lo único que hay que hacer es ofrecérselo.
Sin embargo, el primer encuentro con los libros a menudo suele ser un choque de trenes para mucha gente. ¿Qué títulos considera que son esenciales para interesarse en la lectura?
Yo pienso en los títulos que leí en secundaria. Leí mucha novela de detectives, leí a Salgari, que escribió los libros en los que están basadas las películas de Los Piratas del Caribe. Creo que la novela de aventura es muy importante en esa etapa de educación primaria.
En la prepa, que es donde más experiencia tengo, me sigue impresionando el éxito que sigue teniendo “Las cuitas del joven Werther”. Gente que nunca había leido, incluso los matones de clase sin ningún interés en la lectura, de pronto se conmueven con este librito corto, escrito ni más ni menos que por Johann Wolfgang Von Goethe.
Creo que “Demian” o “El Lobo Estepario” de Herman Hesse siguen siendo muy importantes para gente de 16 a 18 años, aunque yo en mi clase recomiendo mucho “La Música del Azar” de Paul Auster y un libro chiquitito de Joseph Roth llamado “La Leyenda del Santo Bebedor” que les atrae mucho por este delirio del alcohol, pero que les cambia la dinámica y les despierta el interés por leer un libro excelentemente escrito.
Finalmente, ¿Qué otros temas le interesa explorar en sus futuros libros?
Bueno, hay siempre un Leitmotif en mis novelas que tienen que ver con mi afición por la comida. Además, me gusta mucho hablar de México: criticarlo, amarlo, pelearme con él, reconciliarme. Creo que esos dos temas, que están en mis libros “La cena del Bicentenario” y “Gente como uno” siempre estarán presentes en mis novelas.
Escucha el Banquete del Dr Zagal por MVS 102.5 FM todos los viernes a las 21:00 horas y los sábados a las 17:00 horas en la Ciudad de México. También puedes escuchar en línea o descargar los podcasts de su programa desde el sitio: http://www.noticiasmvs.com
El Museo Memoria y Tolerancia es uno de los más modernos e impresionantes espacios educativos del país. Como su nombre indica, la impecable museografía que lo conforma esta destinada a exponer la brutalidad y excesos de la civilización humana con el propósito de transmitir la tolerancia a través de la memoria histórica de los más grandes genocidios de la humanidad.
Las peculiaridades del museo comienzan al entrar al recinto, pues a diferencia de otros espacios, el recorrido se hace de arriba a abajo ya que las distintas salas que lo conforman se encuentran instaladas dentro de los cuatro pisos de un moderno edificio ubicado frente a la Alameda Central. Por tal razón, el recorrido inicia subiendo en un elevador hasta el cuarto piso, lugar que además de contar con una inmejorable vista del centro histórico, alberga la sala destinada al holocausto Nazi.
A través de una impecable museografía que incluye gigantografías, videos, piezas históricas y maquetas, el museo recrea de una forma bastante vivencial e impresionante las atrocidades de la intolerancia en la Alemania Nazi. Las piezas dan fe de como el nacionalismo de ultraderecha comandado por Hitler comenzó a ejercer su poder partir de la prohibición de formas de expresión muy menores, como escuchar música de jazz o bailar swing en los salones de esparcimiento por considerarlos ritmos musicales “No Arios”.
Además de los videos y placas museográficas que acompañan a cada una de las piezas de la muestra, destacan las frases que anteceden a cada una de las salas y en las que pueden leerse ideas resonantes y proféticas, como la de Henrich Heine: “Allí donde se queman libros, al final se quemarán seres humanos”
Los excesos que el ser humano puede cometer cuando se entrega el poder infinito a un reducido grupo de personas queda expuesto en la sala dedicada al Holocausto, en donde puede contemplarse un vagón de tren similar a los que se usaban para transportar a los ciudadanos judíos a los campos de concentración.
Más adelante, se da fé de los horrores a los que millones de personas fueron sometidos ahí, como trabajos forzados, experimentos médicos, ejecuciones en masa y la espantosa y vergonzosa “solución final”; evento en el que fueron ejecutados miles de hombres, mujeres y niños dentro de gigantescas cámaras de gas. La escena es brutalmente ilustrada en una enorme maqueta cerca del final de la sala.
Al terminar el recorrido de esta sala es inevitable experimentar un nudo en el estómago. Sin embargo, justo cuando cualquiera podría pensar que la traumática experimentada a costa de los Nazis sería suficiente para no repetirse jamás, una interrogante recibe al expectador al entrar en la siguiente sala: ¿¿¿Nunca más???
Es inexplicable como el ser humano puede caer en los mismos errores y convertir las cosas más absurdas en pretextos para exterminar a sus semejantes. La intolerancia religiosa en la ex-Yugoslavia, el odio racial en Armenia y Sudán y las masacres cometidas hace algunos años por el ejercito de Guatemala en las comunidades rurales mayas son sólo algunos funestos ejemplos. Al traer a la memoria estos macabros crímenes cualquiera pensaría que se trata de actos irracionales cometidos muchos siglos atrás, sin embargo el odio y la intolerancia siguen vivos hoy en día, como lo prueban las placas dedicadas a lo que pasa actualmente en Darfur.
La sala dedicada a la tolerancia, tiene el objetivo de concientizarnos sobre el bombardeo al que medios de comunicación como la televisión y la radio nos someten mediante el uso y abuso de estereotipos sociales que lo único que generan es el resentimiento y el odio. Es una pena que los comentarios xenofóbicos hacia los mexicanos de los comentaristas británicos del programa Top Gear aparezcan en este museo, pero es más penoso ver los “sketches cómicos” con claros tintes racistas y prejuiciosos transmitidos por Televisa durante el pasado mundial de futbol ejemplifiquen el bajísimo nivel ético de nuestros medios de comunicación.
“Indeferencia es complicidad”. La frase deja muy claro el verdadero motivo para la construcción de este museo. Promover la acción social a través del aprendizaje y la reflexión está en las manos de cualquier ciudadano, sólo basta informarse un poco para sumarse al cambio y romper el círculo vicioso. Otra forma en la que podemos contribuir para evitar la intolerancia y la represión contra los defensores de los derechos humanos es ingresando al sitio: yomedeclaro.org y difundiendo el video que ahí se presenta.
Les recordamos que el Museo está en: Plaza Juárez, Centro Histórico de la Ciudad de México (Frente al Hemiciclo a Juárez de la Alameda Central), a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores y a unos pasos de las estaciones del metro: Juárez, Hidalgo y Bellas Artes. El Museo abre de Martes a viernes de 9:00 a 18:00 horas y los Sábados y Domingos de 10:00 a 19:00 horas, la entrada tiene un costo de $55 para adultos y $45 para estudiantes con credencial.
El Museo Memoria y Tolerancia es uno de los más modernos e impresionantes espacios educativos del país. Como su nombre indica, la impecable museografía que lo conforma esta destinada a exponer la brutalidad y excesos de la civilización humana con el propósito de transmitir la tolerancia a través de la memoria histórica de los más grandes genocidios de la humanidad.
Las peculiaridades del museo comienzan al entrar al recinto, pues a diferencia de otros espacios, el recorrido se hace de arriba a abajo ya que las distintas salas que lo conforman se encuentran instaladas dentro de los cuatro pisos de un moderno edificio ubicado frente a la Alameda Central. Por tal razón, el recorrido inicia subiendo en un elevador hasta el cuarto piso, lugar que además de contar con una inmejorable vista del centro histórico, alberga la sala destinada al holocausto Nazi.
A través de una impecable museografía que incluye gigantografías, videos, piezas históricas y maquetas, el museo recrea de una forma bastante vivencial e impresionante las atrocidades de la intolerancia en la Alemania Nazi. Las piezas dan fe de como el nacionalismo de ultraderecha comandado por Hitler comenzó a ejercer su poder partir de la prohibición de formas de expresión muy menores, como escuchar música de jazz o bailar swing en los salones de esparcimiento por considerarlos ritmos musicales “No Arios”.
Además de los videos y placas museográficas que acompañan a cada una de las piezas de la muestra, destacan las frases que anteceden a cada una de las salas y en las que pueden leerse ideas resonantes y proféticas, como la de Henrich Heine: “Allí donde se queman libros, al final se quemarán seres humanos”
Los excesos que el ser humano puede cometer cuando se entrega el poder infinito a un reducido grupo de personas queda expuesto en la sala dedicada al Holocausto, en donde puede contemplarse un vagón de tren similar a los que se usaban para transportar a los ciudadanos judíos a los campos de concentración.
Más adelante, se da fé de los horrores a los que millones de personas fueron sometidos ahí, como trabajos forzados, experimentos médicos, ejecuciones en masa y la espantosa y vergonzosa “solución final”; evento en el que fueron ejecutados miles de hombres, mujeres y niños dentro de gigantescas cámaras de gas. La escena es brutalmente ilustrada en una enorme maqueta cerca del final de la sala.
Al terminar el recorrido de esta sala es inevitable experimentar un nudo en el estómago. Sin embargo, justo cuando cualquiera podría pensar que la traumática experimentada a costa de los Nazis sería suficiente para no repetirse jamás, una interrogante recibe al expectador al entrar en la siguiente sala: ¿¿¿Nunca más???
Es inexplicable como el ser humano puede caer en los mismos errores y convertir las cosas más absurdas en pretextos para exterminar a sus semejantes. La intolerancia religiosa en la ex-Yugoslavia, el odio racial en Armenia y Sudán y las masacres cometidas hace algunos años por el ejercito de Guatemala en las comunidades rurales mayas son sólo algunos funestos ejemplos. Al traer a la memoria estos macabros crímenes cualquiera pensaría que se trata de actos irracionales cometidos muchos siglos atrás, sin embargo el odio y la intolerancia siguen vivos hoy en día, como lo prueban las placas dedicadas a lo que pasa actualmente en Darfur.
La sala dedicada a la tolerancia, tiene el objetivo de concientizarnos sobre el bombardeo al que medios de comunicación como la televisión y la radio nos someten mediante el uso y abuso de estereotipos sociales que lo único que generan es el resentimiento y el odio. Es una pena que los comentarios xenofóbicos hacia los mexicanos de los comentaristas británicos del programa Top Gear aparezcan en este museo, pero es más penoso ver los “sketches cómicos” con claros tintes racistas y prejuiciosos transmitidos por Televisa durante el pasado mundial de futbol ejemplifiquen el bajísimo nivel ético de nuestros medios de comunicación.
“Indeferencia es complicidad”. La frase deja muy claro el verdadero motivo para la construcción de este museo. Promover la acción social a través del aprendizaje y la reflexión está en las manos de cualquier ciudadano, sólo basta informarse un poco para sumarse al cambio y romper el círculo vicioso. Otra forma en la que podemos contribuir para evitar la intolerancia y la represión contra los defensores de los derechos humanos es ingresando al sitio: yomedeclaro.org y difundiendo el video que ahí se presenta.
Les recordamos que el Museo está en: Plaza Juárez, Centro Histórico de la Ciudad de México (Frente al Hemiciclo a Juárez de la Alameda Central), a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores y a unos pasos de las estaciones del metro: Juárez, Hidalgo y Bellas Artes. El Museo abre de Martes a viernes de 9:00 a 18:00 horas y los Sábados y Domingos de 10:00 a 19:00 horas, la entrada tiene un costo de $55 para adultos y $45 para estudiantes con credencial.
Don’t Think es una evidencia más de que los grupos pueden ascender a planos más grandes y por supuesto más íntimos, incluso si para llegar a eso es necesario verlos a la distancia en una pantalla gigante.
La película dirigida por el colaborador de Chemical Brothers, Adam Smith, llegará a las salas de cine el próximo 26 de enero de 2012, al mismo tiempo se proyectará en 20 salas de cine en 20 ciudades del mundo y México es una de ellas.
Filmado con 20 cámaras en su presentación como acto principal en el Festival Fuji en Japón, Don’t Think es la primera experiencia en vivo de Chemical Brothers capturada desde todos los ángulos posibles e imposibles, reflejando perfectamente el punto de vista de un fan con todas las emociones intensificadas por el formato (aunque nos recuerda un poco el proyecto realizado por los fans de Radiohead), que no sólo se trata de dimensiones, sino de audio, ya que es la primera película de concierto en incluir el estruendoso sonido surround Dolby 7.1, mezclado para la pantalla grande por la banda en persona.
Para que se den una idea, sólo chequen el trailer y lo que significa la película para Chemical Brothers:
“Abres los ojos y te encuentras a la mitad del camino a la cima de una montaña japonesa. Es de noche, justo a la bochornosa mitad del verano. Estás en un claro en medio de un bosque oscurecido rodeado por –digamos– otros 50 mil iluminados, cada uno de ellos frenético; delirantes por una psicodelia que lo abarca todo, que parece emanar de un escenario en algún punto a la distancia. Sobre ti, las luces descienden en picada y bombardean a lo largo de ejércitos de robots de juguete marchando y deconstruidos caballos galopantes; balas de pintura explotan frente a payasos en extremo psicóticos. Estás en el centro de todo, consumido por el espectáculo, absorto en la multitud, rendido ante el ruido y los visuales. Impactado por la sorprendente intensidad de lo que estás atestiguando, sólo un pensamiento aparece en tu febril mente”.
El concierto filmado el domingo 31 de julio de 2011 está planteado para mostrarse en vivo en más de 500 pantallas en más de 20 países a partir del 1° de febrero de 2012, pero pueden adelantarse a la única presentación en Cinemark Reforma, compren o aparten sus boletos ya.
Ya vimos el trailer e incluso ya estamos siguiendo los 20 días de 20 vídeos para celebrar los 20 años de Pearl Jam, pero la verdad lo que estamos esperando es el estreno del documental que realizó Cameron Crowe para conmemorar la historia del grupo.
El resumen de las 1200 horas filmadas por Crowe se presentará el 20 de septiembre y únicamente ese día, sin embargo será una proyección que se realizará en la misma fecha en todos los continentes. Posteriormente saldrá a la venta en DVD.
La página oficial de Twenty ha ido revelando las ciudades que se unirán a la celebración, sin embargo hasta hoy nos encontramos con la lista de proyecciones en México.
Vayan preparándose, sabemos que los fanáticos de Pearl Jam los agotarán pronto, los boletos para la proyección ya están a la venta o disponibles para reserva en Cinepolis, tienen un costo de $80 pesos con IVA incluido. Sólo habrá una función a las 20:00 horas.
Cinepolis Galerías Diana – Acapulco
Cinepolis Altaria Aguascalientes – Aguascalientes
Cinepolis Cancún Las Americas – Cancún
Cinepolis Chetumal – Chetumal
Cinepolis Plaza del Sol Chihuahua – Chihuahua
Cinepolis Miramontes – Ciudad de México
Cinepolis Perisur – Ciudad de México
Cinepolis Universidad – Ciudad de México
Cinepolis Galerías Cuernavaca – Cuernavaca
Cinepolis Aragón – Estado de México
Cinepolis Galerías Atizapán – Estado de México
Cinepolis La Cúspide – Estado de México
Cinepolis Multiplaza Arboledas – Estado de México
Cinepolis Satélite – Estado de México
Cinepolis Centro Magno – Guadalajara
Cinepolis Galerías Guadalajara – Guadalajara
Cinepolis Gran Plaza – Guadalajara
Cinepolis La Paz – La Paz
Cinepolis Centro Max León – León
Cinepolis Galerías Metepec – Metepec
Cinepolis Galerías Monterrey – Monterrey
Cinepolis Galerías Valle Oriente – Monterrey
Cinepolis Plaza Morelia – Morelia
Cinepolis Galerias Pachuca – Pachuca
Cinepolis Angelopolis – Puebla
Cinepolis Sendero Querétaro – Querétaro
Cinepolis San Luis Potosí El Dorado – San Luis Potosí
Cinepolis Plaza Rio Tijuana – Tijuana
Cinepolis Sendero Toluca – Toluca
Cinepolis Americas Veracruz – Veracruz
Pearl Jam: Twenty from Victoria Taylor on Vimeo.
Ya vimos el trailer e incluso ya estamos siguiendo los 20 días de 20 vídeos para celebrar los 20 años de Pearl Jam, pero la verdad lo que estamos esperando es el estreno del documental que realizó Cameron Crowe para conmemorar la historia del grupo.
El resumen de las 1200 horas filmadas por Crowe se presentará el 20 de septiembre y únicamente ese día, sin embargo será una proyección que se realizará en la misma fecha en todos los continentes. Posteriormente saldrá a la venta en DVD.
La página oficial de Twenty ha ido revelando las ciudades que se unirán a la celebración, sin embargo hasta hoy nos encontramos con la lista de proyecciones en México.
Vayan preparándose, sabemos que los fanáticos de Pearl Jam los agotarán pronto, los boletos para la proyección ya están a la venta o disponibles para reserva en Cinepolis, tienen un costo de $80 pesos con IVA incluido. Sólo habrá una función a las 20:00 horas.
Cinepolis Galerías Diana – Acapulco
Cinepolis Altaria Aguascalientes – Aguascalientes
Cinepolis Cancún Las Americas – Cancún
Cinepolis Chetumal – Chetumal
Cinepolis Plaza del Sol Chihuahua – Chihuahua
Cinepolis Miramontes – Ciudad de México
Cinepolis Perisur – Ciudad de México
Cinepolis Universidad – Ciudad de México
Cinepolis Galerías Cuernavaca – Cuernavaca
Cinepolis Aragón – Estado de México
Cinepolis Galerías Atizapán – Estado de México
Cinepolis La Cúspide – Estado de México
Cinepolis Multiplaza Arboledas – Estado de México
Cinepolis Satélite – Estado de México
Cinepolis Centro Magno – Guadalajara
Cinepolis Galerías Guadalajara – Guadalajara
Cinepolis Gran Plaza – Guadalajara
Cinepolis La Paz – La Paz
Cinepolis Centro Max León – León
Cinepolis Galerías Metepec – Metepec
Cinepolis Galerías Monterrey – Monterrey
Cinepolis Galerías Valle Oriente – Monterrey
Cinepolis Plaza Morelia – Morelia
Cinepolis Galerias Pachuca – Pachuca
Cinepolis Angelopolis – Puebla
Cinepolis Sendero Querétaro – Querétaro
Cinepolis San Luis Potosí El Dorado – San Luis Potosí
Cinepolis Plaza Rio Tijuana – Tijuana
Cinepolis Sendero Toluca – Toluca
Cinepolis Americas Veracruz – Veracruz
Pearl Jam: Twenty from Victoria Taylor on Vimeo.
Este sábado se inauguró en el paseo de la Reforma uno de los eventos culturales favoritos de los capitalinos: La Feria de las Culturas Amigas 2012, que este año tiene como lema “Diversidad en armonía”.
A través de un recorrido de más de 73 stands dedicados a los países que se encuentran representados en esta fiesta, los asistentes pueden acercarse a lo mejor de la cultura de cada nación y adquirir un gran número de artesanías, libros y lo mejor de todo: degustar platillos típicos de la comida tradicional de cada país.
Del 12 al 27 de mayo, los ciudadanos de la Ciudad de México y los visitantes a esta ciudad podrán encontrar en un mismo lugar y a precios realmente económicos artesanías árabes, dulces japoneses, indumentaria tradicional de Rusia, vinos sudafricanos, cervezas belgas y alemanas entre muchas otras opciones.
Además, la feria ofrecerá presentaciones culturales gratuitas en un foro de diversidad cultural ubicado entre la glorieta de la Diana y la estela de luz. En ese lugar se llevarán actividades gratuitas como: talleres de creación artesanal, exhibiciones de artes marciales, espectáculos de danza regional y conciertos de música tradicional de cada uno de los países.
Cabe destacar que el evento representa una gran oportunidad para acercarse a temas que frecuentemente se desconocen en esta parte del mundo, como la situación bélica que se vive en el Sahara Occidental, o los conceptos básicos de la religión Musulmana.
Además, la Feria es una excelente oportunidad para degustar sabores nuevos de una forma accesible y en un mismo lugar. La mayoría de los platillos típicos que se ofrecen van de los $25 a los $70 y lo mismo se pueden encontrar pupusas salvadoreñas que Lasagna y helados italianos, platillos Griegos, brownies de chocolate suizo, chistorra uruguaya y una infinita variedad de platillos que invitan a asistir a la Feria con los sentidos dispuestos y el apetito abierto.
Les recordamos que el programa de actividades de lLa Feria de las Culturas Amigas se puede consultar en la página de la Secretaría de Cultura del DF
Aunque aún existen algunos autocinemas en el norte de México, desde hace 30 años desaparecieron en el Distrito Federal. El principal icono de los 60s sigue siendo un suspiro de nostalgia para los que no vivimos esa experiencia en un lugar establecido, por eso cada vez que Docs DF y el festival Kinoki anuncian función de cine en un auto no perdemos la oportunidad de inyectarnos con recuerdos ajenos de funciones dobles de películas de acción y ciencia ficción, palomitas, saltos de bardas y malteadas.
Lo que llegó a México en 1961 con la creación de la compañía Autocinemas de México de Roberto López Franco y desapareció hace más de tres décadas y que concluyó con un concierto de rock en el autocinema Satélite, en los últimos años ha sido rescatado por organizadores de festivales y cinéfilos nostálgicos. Seguramente alguien lo hizo antes, pero de mis recuerdos sólo puedo rescatar al FICCO y su autocinema en la Plaza Pública del Faro de Oriente con la proyección de Bus 174 y recientemente Docs DF en el Centro Cultural Universitario de la UNAM y Kinoki en el estacionamiento de la Universidad Iberoamericana.
A los recuerdos ajenos del Autocinema del Valle, el Autocinema Satélite (en los terrenos que ahora son de la tienda Suburbia junto a Plaza Satélite y que después se movió a donde se encuentra el Price Club) y el Autocinema Lindavista, proximamente se sumará el Autocinema Coyote, que abrirá sus lugares de estacionamiento en el sur de la ciudad (en algún lugar de División del Norte) y ofrecerá ciclos de proyección cada semana, con películas clásicas en formato digital.
Por lo que anuncian en su sitio oficial, el lugar contará con todos los elementos que golpearán la nostalgia, desde una decoración temática de los años 50, los llamativos letreros de la cartelera, la dulcería, los anuncios, animaciones antes de la película y “una privacidad muy deseada que trae enormes recompensas”.
Autocinema Coyote iniciará actividades en mayo, sigan pendientes de su página y su cuenta de Twitter para obtener pases para la inauguración o para conocer más detalles sobre su ubicación, la cual no han querido revelar completamente.